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QULLASUYU - BOLIVIA
2008
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El
Apu Mallku Julián
Apaza – Tupaj Katari, en noviembre de 1781 antes de ser descuartizado
por cuatro briosos caballos y antes de perder el último aliento sentenció
en el ulular de la rebelión del Pachacuti: “volveré
y seré millones”. Esta sentencia que el viento se encargó de
llevar como grito de victorias, es hoy eso y sus descendientes decimos:
¡Somos millones!. Hemos logrado carcomer los
cimientos del poder colonial republicano.
Reavivan su racismo recalcitrante que ya
no lo disimulan, sus caretas han caído. Azuzan las conciencias de pandillas
juveniles (algunos universitarios como los de Sucre o Santa Cruz al parecer
han perdido su protagonismo en contra las injusticias sociales para convertirse
en grupos de brigadas fascistas), tal es el caso de la unión juvenil cruceñista
que pateó en grupo e inhumanamente a un hermano, René Vargas de 57 años,
en la plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz. Reclaman democracia pero son
sangrientamente violentos, piden libertad y oprimen
a quienes no piensan como ellos, dicen luchar por dignidad y humillan
a ciudadanos de a pie, si es que no son de su color y olor. En el fondo
tienen un horrendo miedo al despertar del “gigante dormido” que ayer fue
su pongo, su servidumbre, su lava baños y el que producía los alimentos
para dar de comer a los señores en la mesa. Eso hoy se está acabando en
todo lado.
