Jallalla Tawantinsuyu (I)

El indio para ser sujeto de la historia tiene que saber, por sobre todo, su historia. Somos la paja brava que sale de la entraña de esta tierra. Somos la expresión de los intereses propios y genuinos de la raza cósmica

Desde la muerte de Atawallpa, el indio se encerró dentro de si, como en una concha impenetrable. El Occidente, España primero, la República después, al indio lo pusieron al margen de la sociedad “blanca”. Y cada vez que intentó trasponer los mojones de su esclavatura, cada vez que quiso romper sus cadenas de bestia-esclava, cada vez que quiso ser hombre, sus opresores le descuartizaron vivo y le masacraron como a una alimaña.

ConcienciaEs esta historia ocultada con mala fe que el indio tiene primero que saber. El indio para ser sujeto de la historia tiene que saber, por sobre todo, su historia. Por que en América gracias a la revelación de esta historia se desatará una fuerza desconocida: la fuerza del odio y del hambre. Hambre y odio de siglos.

No necesitamos catequizar a nadie; convencer ni persuadir a nadie. No somos una secta religiosa, ni una ideología petrificada y nauseabunda ni un “ismo” más que nos llega de Europa. Somos la paja brava que sale de la entraña de esta tierra. Somos la expresión de los intereses propios y genuinos de la raza cósmica; es la voz libertaria del Kollasuyu y del Tawantinsuyu del siglo XXI; es, en fin, el espíritu y la voluntad en marcha, el imperativo histórico de millones de indios de Indoamérica!. Hombres originarios que luchamos por el derecho a la vida, a nuestra madre tierra secuestrada por gente advenediza y a la libertad que disfrutamos hasta el aciago día en que devastadores (Andaluz = Al andalus = Vandalos) extraviados tocaron nuestras tierras.

TIAWANACUNo tenemos que golpear la cabeza ni el corazón de los blancos capitalistas, porque “ahora el corazón de estos es más espantoso, más sucio, inspira más odio”; tenemos que golpear la conciencia del indio, golpear hasta hacer saltar chispas, chispas que provoquen el Incendio y la conviertan en una “conciencia en llamas”. No nos dirigimos al entendimiento indio, ni queremos convencer al indio, porque el indio es un convencido de su condición de esclavo y de su hambre.

Para infundir fe y despertar nuestra conciencia no tenemos sino que revelar nuestra historia de indios.

Exhibir como en un video nuestro grandioso pasado, pasado que criminalmente el oligarca capitalista blanco mestizo, ocultó y silenció.

¡Veva Catari!

¡Veva Willka!

¡Jallalla Tawantinsuyo!

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