Desalojos, alambrados, balas y veneno (III)

Las “fieras rubias” extranjerizantes y el cipayaje blanco-mestizo de Indoamérica, se dedican a la tarea criminal del exterminio indio.

Pasada la Guerra del Chaco se traba la lucha entre el liberalismo minero-terrateniente y la clase media que enarbola la bandera de la “Revolución Nacional”, que lideriza a los indios trabajadores de las minas y las fábricas. El PIR y el MNR, hermanos siameses del nacionalismo, se enfrentan al Partido liberal y sus derivados (saavedrismo, salamanquismo, silismo, unzaguismo, etc.)

Después de la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952, el indio hace su entrada triunfal en el campo político de Bolivia. Como primer efecto, de este grandioso acontecimiento, se produce la atomización de los partidos políticos del blanco mestizo de derecha e izquierda. El indio forma otro frente: el FRENTE INDIO. Que se enfrenta al colonizador y a las ideologías importadas del blanco mestizo nacionalista o comunista.

Los indios somos una raza, un pueblo, una nación y una cultura opuesta al racismo civilizador y masacrador de los blancólatras. Y estamos ahora, por imperativo categórico de la hora que vive la humanidad, como la segunda fuerza en el escenario político del país. El indio, el demiurgo (pequeño burgués) de la era socialista ya no permanecerá mudo. Hablará. Porque tiene intereses y derechos históricos propios.

El neoliberalismo globalizado ha tomado como modelo angloparlante a Norteamérica; y tiene al frente sólo al indio, que mira a la entraña de nuestra tierra y al pueblo milenario que tiene derecho al bienestar del Tawantinsuyu.

Después de las experiencias de Warizata, de la Reforma agraria, de los bloqueos del 2000, el indio es un “enorme resorte enrollado de energía y poder”

Las apartidas élites oligárquicas que expresan los intereses de las transnacionales encubren su miedo proclamando una hipócrita autonomía o la refundación de Bolivia, pregonan con supuesta ignorancia: “nadie sabe con seguridad de qué manera se gastará a si misma esta gran fuerza” Ellos que son el pensamiento y espíritu del dolar, no pueden decir sino eso: “nadie sabe...”. Los indios si que sabemos, cómo vamos a gastar nuestra “gran fuerza”. edificando una nueva sociedad, una nueva “naturaleza humana”, un Nuevo Hombre, mejor que el que han hecho los avasalladores.

En suma, el indianismo es el instrumento ideológico y político para la transformación de una mente colonizada en vigor libre e independiente. ¡El indianismo es espíritu y puño ejecutor de la Revolución India!

Las “fieras rubias” extranjerizantes y el cipayaje blanco-mestizo de Indoamérica, se dedican a la tarea criminal de exterminio del indio. Los araucanos han desaparecido de sus tierras originarias. En Chile no hay indios. Los sobrevivientes de la raza de Lautaro han sido arrojados a las inhóspitas regiones del Sud. Se ha procedido con ellos igual que con los “pieles rojas”. Se les ha cercado en una especie de “Reducciones”; donde si no es a bala, a inanición y hambre acabaran extinguiendo aquella raza indómita “que después de una lucha de tres siglos ha aceptado la dominación chilena en 1883”

 En el Perú el autóctono ha sido expulsado de la tierra fértil e impelido a la Sierra rocosa y parámica; donde atenazado por la miseria y el hambre más la bala de las masacres, el indio del Perú -igual que el indio del Ecuador- lucha desesperadamente. Los indios aguarumas y amueshas de Bagua y Huánaco, como del Alto Marañon y Oxapampa sufren “desalojos de sus posesiones inmemoriales. . .”.

En el Brasil -como en México- pueblos enteros de indios patachos y cinta larga han sido exterminados con veneno, bala y napalm. En la Argentina, especialmente en el Gran Buenos Aires, la discriminación de los “cabecitas negras” llega al furor de la hidrofobia. El indio argentino apegado a las faldas de los Andes se extingue en una dolorosa agonía.

¡”Napalm y veneno para los indios”! He ahí el humanismo de la civilización; he ahí el amor de Cristo para los indios!. Los indios de América perseguidos y exterminados por las “fieras rubias” y blancas, europeas y nativas, tendrán en este Kollasuyu la “Tierra Prometida”.

¡Que vengan todos los perseguidos por causa del color de su piel a este milenario Kollasuyu! ¡Que vengan todos! ¡Aquí haremos un bastión inexpugnable de la Revolución India!

Los indios de Chile, Perú Ecuador, Argentina, México, Brasil, etc., encontrarán bajo el cielo del Kollasuyu la resurrección del Imperio de los Inkas.

¡La Revolución India de Bolivia, para los indios de América es una Revolución de Salvación!

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