Se ilumina nuestro sueño! (IV)

Al liberarse la Nación india, libera a Bolivia: Por lo tanto la Revolución india tiene el jurado propósito: de abatir al advenedizo cipayo blanco-mestizo opuesto a la industrialización y enfrentar la Globalización neo-liberal de las “fieras rubias” de EE. UU. y Europa.

¡Con la luz de la ciencia se ilumina nuestro sueño!

“Preamérica fué socialista durante más de cien siglos y alcanzó un tipo de gobierno ético que bien podría servir de molde u orientación para el hombre contemporáneo a fin de que salga de sus crisis... Nosotros somos parte de un gran pueblo al que hicieron olvidar su pasado, a la mala, brutalmente. Los conquistadores europeos deshicieron la historia de nuestro pasado inkaico, no sin antes victimar a sus mejores élites y sus Consejos de Amautas... Nuestra civilización fue bella, justa, precisa y consecuente para nuestra realidad. Nuestros abuelos nativos crearon sabia y hábilmente una sociedad colectivista, manejada por Consejos hasta el último rincón donde llegaba su influencia creadora.. Destrozada nuestra Nación Continental por la brutalidad de las armas conquistadoras, el resto fue fácil; solo quedo en pie la palabra y la presencia del dominante. En tanto que la palabra y la presencia de nuestros abuelos nativos, la de nuestros ancestros, quedó soterrada, herida, mancillada, aguardando su hora, esperando el amor rebelde de sus nietos, simplemente callada en los lugares más inhóspitos de nuestras Sierras y tragándose su dolor de esclava en las minas, de sirviente en las haciendas o en las casas con alma y economía europeas... Mas, todo llega a su fin. El largo calvario empieza. a declinar. Ya toca a puertas la palabra de nuestros ancestros a reclamar su sitio de amor y de justicia. Asoma el amanecer de un nuevo mundo... Vuelve el espíritu del genial Pachacútej a entibiar esperanzas a lo ancho de todas nuestras comunidades. Acaso si ya está entre nosotros de nuevo Tupac Amaru, para devolverle a la América India su cauce viejo y justo, redentor y bueno, comunitario y cósmico...

Empezaremos la tarea extraordinaria de devolverle a nuestro pasado la luz que se merece, porque de esa luz saldrá el mensaje que espera el mundo para salir de sus crisis de siglos...

El indio es una gran bandera para llevarla sin sonrojos. A través de lo indio el Tawantinsuyu alcanzará su liberación total: una Nación Continental socialista”.

Nuestros paises industrialmente no producen nada. sólo exportamos “materias primas” destinadas para las Metrópolis blancas de allende los mares. Y las capitalizadoras e inversoras transnacionales no instalan fábricas, ni crean proletariado nacional. En Bolivia los trabajadores de las minas y de las fábricas son una rama orgánica y psíquica, carne viva y “soplo vital” de la raza india. Y estarán presentes en la vanguardia de la liberación de la Nación india.

Al liberarse la Nación india, libera a Bolivia: Por lo tanto la Revolución india tiene jurado propósito: de abatir al advenedizo cipayo blanco-mestizo opuesto a la industrialización y enfentar la Globalización neo-liberal de las “fieras rubias” de EE. UU. y Europa.

En el proceso de la lucha. A la discriminación racial del blanco, responderemos con nuestro odio racial de siglos; a la tiranía clasista del Libre Mercado, responderemos como clase explotada; y a la segregación cultural responderemos enarbolando muy en alto nuestra maravillosa cultura milenaria.

 Esperar que la clase obrera, separada del indio liderice la lucha de la Liberación Nacional, es una venenosa ilusión destructora no sólo de la esperanza, sino de la vida de generaciones enteras. Al calor de la creencia: la “clase obrera, líder de la Revolución” desde hace medio siglo, sólo hemos cosechado mafia gangsteril. Porque no es más que eso la “famosa” aristocracia de la clase obrera.

Para concluir: a) Nuestra Revolución no tiene ningún “pro”. b) Los indios no somos “campesinos” de la calaña de los lideres “salvadores” de la Patria y sus ladillas. No somos “campesinos” que integran la sociedad plebeya blanco-mestiza. No. Eso no somos. c) Nosotros somos indios; hijos de Pachakútej, Tupaj Amaru, Tomás Katari, Tupaj Katari, Pablo Atusparia, Zárate Willka. Somos de tal trigo tal pan. Y nuestra Revolución es nuestra Revolución: una Revolución india!

¡JAJAYLLAS KESWAS!

¡JALLALLA AYMARAS, KAMBAS, CHAPAKOS, CHIRIGUANOS, CHIPAYAS...!

Frente a la oligarquía apátrida de los altos y blancos que se aponen a nuestro desarrollo y a nuestra independencia, somos todo un arenal huracanado; y “como las multitudes infinitas de las hormigas selváticas, hemos de lanzarnos hasta que nuestra tierra sea de veras nuestra tierra y nuestros pueblos nuestros pueblos...”.


¡Jallalla Tawantinsuyu!

Wiph'ala _