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Ahora
el pueblo indio de este continente no quiere copias extranjeras, ni gobernantes
advenedizos, quiere lo suyo, queremos lo que nos pertenece, queremos nuestro
futuro, queremos nacionalización, queremos trabajo y queremos dirigir este proceso
nosotros, porque... ¡solo el indio liberará al indio!.La Corona Española nos ocupó con el pretexto de defender y expandir los “derechos naturales” de libertad, de comunicación y de predica, ejerció una soberanía en nuestro contiente de sometimiento “civilizador”. Considerados seres inferiores, tuvimos la obligación de pagar tributo y trabajos a los “encomenderos que velarón” por nuestra alimentación, educación y el buen trato.
Fue el teólogo crónista, Francisco de Vitoria catedrático de Salamanca quien dió inicio a la llamada “Guerra justa” , contra los originarios pregonando: “...estos bárbaros son por naturaleza medrosos, y muchas veces estúpidos y necios...”, lo que los hace inaptos para entender el derecho natural que es común a todos. Entonces por el “derecho de gentes” es lícito atracar en ellos.
Le dió a la invasión un justificativo filosófico el monje “humanista” Juan Ginés de Sepúlveda, dominico capellán del Rey que indicaba que había que evangelizar al "indio" andino pero antes había que humanizarlo, con tal motivo, el jesuita holandés Cornelio De Pauw afirmaría: “Los animales vulgarmente llamados indios” del Nuevo Mundo son siervos por naturaleza. Por su condición de sub hombres, homúnculos, por su cobardía, sus vicios inmundos y tenebrosas supersticiones, son una barbarie mental... Este continente es, "hablando en términos políticos, el país más desgraciado del mundo: pues siempre está enteramente a discreción de los extranjeros". Se encuentra tan esclavizado a Europa "que su completa independencia es una cosa moralmente imposible...”.
Esta literatura de ocupación toma
pie en el Nuevo Mundo, que empieza a denigrar por reacción todo lo que es de
origen americano. David Hume el filósofo empirista, propone la idea de que los
habitantes de las regiones polares y tropicales son inferiores al resto de la
especie humana, rechaza la existencia de seres y derechos universales y todos
somos diferentes. Por lo tanto nuestro destino deben ser aceptado y los derechos
universales no pueden existir.
Hasta las ciencias naturales se volvieron racistas. El naturalista francés Buffon sostenía que todas las especies animales de Sudamérica eran inferiores y más débiles que sus contrapartes europeas y que incluso los animales domésticos no pudieron aclimatarse y redujeron su tamaño. Montesquieu y Kant el crítico de la razon pura, aluden al clima de ser el responsable que la raza americana sea demasiado débil para el trabajo, demasiado duro, demasiado indiferente para perseguir algo con cuidado, incapaz de toda cultura incluso plantea que se ubica en un estrato inferior que el negro, les resulta imposible sentir compasión y dudan de que los no europeos, efectivamente sean hombres.
Arturo Shopenhauer, creador de la filosofía pesimista declara: "El mestizo es una naturaleza pútrida y nociva del continente. Toda América está podrida".
Jorge Guillermo Federico Hegel, la cumbre del pensamiento europeo que puso a la razón en el mas alto de los pedestales, creía ingenuamente en las descripciones exageradas y extravagantes de Buffon y De Pauw sobre la inferioridad congénita de la naturaleza y la humanidad en América, el maestro de Marx dice: “América es inmadura e impotente. América siempre se ha mostrado y sigue mostrándose física y espiritualmente impotente. ... Lo que en América acontece sale de Europa; América es un anexo que ha absorbido. la superabundancia de Europa” .
Así en nuestro tiempo, en base a las calumnias del abate De Pauw, Freud y más
tarde Papini han juzgado un "aborto" la cultura americana. Papini
acusa a América de haber "dilapidado los tesoros culturales que recibió
de Europa...”
Marx, de su encuentro con, el indio Dionisio Inka Yupanki, diputado ante las Cortes de Cádiz, arranca el principio en que descansa su teoría sobre las nacionalidades oprimidas: "Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre".
La propiedad colectiva de la tierra y el trabajo compartido de nuestras comunidades engendra la UTOPIA de los utopistas; en Francia el año 1789, llaman a un Certamen sobre "la influencia, del comunismo inka”.
Y mientras Europa ahora comienza a escuchar y a valorar nuestra cosmovisión andina, aquí en Iberoamérica en la Bolivia europea que habla el ingles, los mestizos exportadores, se enloquecen por encajarnos el neoliberalismo, capitalizarnos más, dar aduana libre para las mercaderias, hacernos de una mayor deuda externa o sino machacarnos con copiar un socialismo europeo, calcar un soviet fustrado, forzarnos a una Internacional proletaria.
Pero no, ahora el pueblo indio de este continente no quiere copias extranjeras, ni gobernantes advenedizos, quiere lo suyo, queremos lo que nos pertenece, queremos nuestro futuro, queremos nacionalización, queremos trabajo y queremos dirigir este proceso nosotros, porque... ¡solo el indio liberará al indio!.
¡Jallalla Tawantinsuyu!