Cuando el indio,
ya no les quiere servir, cuando el indio, se resiste seguir en la servidumbre
de pongo mitani o de "pongo-político"; entonces el mestizo (General o
Doctor) copiando
un nacionalismo europeo o calcando una fórmula internacionalista, al indio lo arrojan al muladar, lo vulneran, lo encarcelan, lo acribillan
a bala y lo hacen desaparecer. Los unos por no verlo alto y rubio, los otros
por verlo pequeño burgués que quiere recuperar sus territorios.
Tras la constitución de la República de Bolivia, con esclavos aborígenes, el valor originario edifica la Confederación Perú boliviana; y el ejército bienquisto del Mariscal de Zepita Kalahumana Santa Cruz, es un ejército indio. El esclarecido tata Belzu proclama: “Una turba insensata de aristócratas ha venido a ser arbitro de nuestras riquezas y de nuestros destinos: nos explotan sin cesar y no echáis de ver; nos trasquilan día y noche y no sentís; monstruosas fortunas acumulan con nuestro sudor y sangre y no advertís. Se reparten las tierras, los honores, los empleos, las dignidades, dejándonos tan sólo la miseria, la ignominia, el trabajo...”, su intuición es asesinada por la ignominia castrense apellidada Melgarejo, y entonces el indio Willca, es quien vence a la "espada invencible" del tirano.
En
la Guerra con Chile, la única victoria de Bolivia, la de Canchas Blancas (Tambillo
6-12-79) en Potosí, donde las tropas chilenas se paseaban alegremente, ¡la vanguardia
india de honor! en inferioridad numérica los derrota, este desenlace
que avergüenza a las élites que solo miran sus intereses y no los de la nación,
degradó, encarceló y pisoteó al patriota que dirigió esta victoria: El coronel
de la Quinta División Rufino Carrasco. Y estas hienas que no se hartan de comerse
las entrañas del país, no pueden sin embargo, ocultar las hazañas de los indios
que hicieron flamear la bandera en el Alto de la Alianza, ni pueden silenciar
el tronar del corneta Mamani.
En la guerra federal de 1899 los indios del “Willka” Pablo Zárate, destrozan al ejército constitucional de Alonso y le alcanzan la victoria al Gral. Pando proclamando el 28 de marzo en Caracollo: “...deseamos hallar la regeneración de Bolivia. Todos los indígenas y los blancos nos levantaremos a defender nuestra República, que quieren apoderarse traidores asquerosos vendiéndonos a los chilenos...”
Defendiendo el Acre destaca el nativo Maximiliano Paredes en el combate de Riosiño,
En la Guerra del Chaco, mientras en la retaguardia las águilas blancas hacían negocio y se enriquecían con la conflagración, la línea de fuego cuenta a 50.000 muertos, 45.000 son originarios que desamparan a mas de 100.000 niños que son rescatados y protegidos por su pueblo indio.
En la Revolución del 9 de abril de 1952, mineros indios y fabriles indios, vencen a los ejércitos de la Rosca gamonal; mueren en estos tres heroicos días, en las calles de La Paz y Oruro, centenares de indios, en tanto que no hubo un cadáver de un movimientista blanco mestizo.
En
la dialéctica de estos acontecimientos, no debemos olvidar jamás, la "ley
de hierro" colonial: cuando el indio pongo-siervo sin tierras se rebela,
el General o Doctor heterogéneo descarga una ferocidad
sin entrañas contra el "alzado".
Pando llega al Poder gracias a Willka, y cuando Willka funda su Gobierno en Peñas, Pando masacra a las masas indias y asesina a Willka. Cuando los indios del Norte de Potosí se levantan contra sus opresores, el MNR creador y organizador de los "regimientos campesinos" aplasta con su ejército, la rebelión, y como escarmiento descuartiza igual que a Tupaj Katari a Narcizo Torrico, y "cuelga" su cabeza en la Plaza de San Pedro de Buena Vista. El Gral. Barrientos, "Líder del Campesinado", sube y se sostiene en el Poder gracias al "apoyo masivo" del indio; y cuando éste pide su liberación, el Gral. Barrientos extermina a sus dirigentes y consuma masacre tras masacre en las minas, el valle keswa y en el altiplano aymara. A su turno el Gral. Ovando, otro "Líder del Campesinado", se trepa al Poder y se sostiene como su antecesor gracias al indio; pero el "Líder" se olvida del indio y se va a España la Patria de Pizarro, el degollador de AtawalIpa.
De esta hazaña de los atravesados, de esta moral mestiza, sale una lección dolorosa para el indio de nuestro tiempo: Generales o Doctores fascistas o nacionalistas o izquierdistas se sirven del indio; pero jamás le sirven al indio. Y cuando el indio, ya no les quiere servir, cuando el indio, se resiste seguir en la servidumbre de pongo mitani o de "pongo-político"; entonces el mestizo copiando un nacionalismo europeo o calcando una fórmula internacionalista (General o Doctor), al indio lo arrojan al muladar, lo vulneran, lo encarcelan, lo acribillan a bala y lo hacen desaparecer. Los unos por no verlo alto y rubio, los otros por verlo pequeño burgués que quiere recuperar sus territorios.