EL INDIANISMO (XIX)

La fuerza ideológica del INDIANISMO es incontrastable. Todas las ideologías están en su ocaso; en tanto que él INDIANISMO es el clamor del alba. El "ama llulla, ama súa, ama khella" es la ley más sabia que ha salido de la conciencia del hombre. Ninguna civilización ha llegado a tamaña cumbre en la práctica de "su" moral social.

En el siglo XIX el pensamiento europeo lle­ga con Marx a su más alta expresión. El marxismo llegó al mundo como la esperanza cierta para, la liberación del hombre. Cien años de marxismo ¿y qué?. Un fracaso. La ex-URSS gra­cias a sus Bombas Atómicas se han convertido en un aliado del imperio. Ahora la humanidad gime de miedo bajo el terror capitalista. La tiranía del mercado se yergue hoy con mayor brutalidad, su racismo y su egoísmo, muestran el fondo perverso de su naturaleza humana, y hacen de la devota "fiera blanca que habla ingles", al gamonal mundial que quiere vigilar a sus esclavos enajenados bailando al compás de sus caprichos,

En medio del resplandor tétrico de estas sociedades mercantilistas neoliberales y globalizadoras, colonizadoras y depredadoras innatas, florece el INDIANISMO como la providencia natural. El INDIANISMO, religión y filosofía cósmica, toma al hombre como "parte indesligable del cosmos", al mismo tiempo que la lucha contra la segregación centenaria nos dota de una lúcida conciencia de libertad. El hombre, materia y espíritu actuando llega a su plenitud dentro la armonía cósmica. Su sentimiento de solidaridad va más allá de su ser; porque cree y se siente "hermano de la estrella de la más lejana galaxia''.

El INDIANISMO, anuncia a la humanidad esta nueva: "tu prójimo eres tu mismo” Es como si vieras tu misma imagen ante un espejo... El INDIANISMO es la más alta expresión del pensamiento humano de todos los tiempos.

El "ama llulla, ama súa, ama khella" es la ley más sabia que ha salido de la conciencia del hombre. Ninguna civilización ha llegado a tamaña cumbre en la práctica de "su" moral social. Muy posible que ha debido pensarse y hasta sentirse  en otras épocas y en otros lugares cosa semejante; pero lo insólito y sui géneris, es que aquí no sólo que se piensa y se siente sino que SE VIVIÓ Y SE VIVE. ¡He ahí la estupenda diferencia y el heroísmo sublime del hombre del Ande!

La fuerza ideológica del INDIANISMO es incontrastable, Todas las corrientes ideológicas están en su ocaso, es “El fin de las ideologias” diría Fukuyama; en tanto que él INDIANISMO es el clamor del alba. Y la juventud que deambula en busca de trabajo, que colma las escuelas, las normales, los cuarteles de las FF.AA., es la sangre y el espíritu placentario del INDIANISMO. Frente a esta realidad, por ley de mayoría ‑el indianismo‑ se propone convertir la conciencia extranjerizada de Bolivia en vigor bolivianizado originario. Es pues necesario, adecuar a los empresarios, profesores, jueces, generales, administradores; a la par que despertar e iluminar el cerebro y la conciencia de las juventudes, con la VERDAD y la LIBERTAD, para edificar la Comunidad Amaútica que velará por la vida, evocando lo que somos: “Conciencia del Cosmos”.

Los pobladores abstraídos, al fin, producto de la contradicción de sus clases sociales de origen, llevan en su cerebro ideologías diversas y las rodillas encallecidas.

El terno “armandi”, el sable y el evangelio en Bolivia son los grandes partidos políticos, que apoderándose de las doctrinas más avanzadas de nuestro tiempo, remachan las cadenas de la neocolonización y no hacen mas que cuidar con celo de avaro, la parte de Poder que detentan. Astutos estadistas, castrenses y clérigos, aferrados al cuoteo, a las juntas y al negocio del diezmo, enfática y públicamente se reúnen en congresos políticos; discuten ideologías, tácticas y estrategias para no soltar el Poder. Todo su esfuerzo lo vuel­can en mantener las disposiciones engalanadas para asimilar al ser autóctono a una sociedad insípida, diseñada para aprovecharse de nuestro trabajo y apoderarse de nuestras tierras.

Wiph'ala _