El valor del ejemplo (XXI)

Si el valor y la profundidad del ejemplo son lo más elevado que tiene el espíritu, tomamos de nuestros ancestros el valor y la profundidad de su ejemplo, de su grandioso empeño por transformar esta sociedad podrida en una sociedad justa, y feliz.

Bolivia es un ejército de millones de indios, que esperan su hora, no ver esto es sencillamente acarrear una mente inepta, sin dialéctica y sin perspectiva política

La Colonia y la República, ésta más que aquella, se empeñaron en dos extremos opuestos: o integrarnos a una sociedad europeizada o exterminarnos. Y no han podido ni lo uno ni lo otro. El originario ha seguido siendo originario. Como unidad humana y como sociedad; como lengua, religión, pensamiento, arte; como voluntad y acto, el indígena, ha permanecido como un Ser histórico genuino.

Desde la reforma agraria (1953), todas las tiendas políticas se han servido de nosotros, mirándonos solo como "pongos-políticos"; porque nunca nos vieron como hombres. No cabe en su entendimiento que el hombre-indio con su pensamiento y su hambre de libertad es invulnerable ante la arremetida, ideológica extranjera. De ahí que ni él "nacionalismo revolucionario”, ni el "izquierdismo revolucionario", ni la “capitalización globalizadora” han podido penetrar en nuestra carne ni en nuestra alma. No hay un indio "neoliberal" convicto y confeso. Los que se creen ser tales, son unas pobres marionetas, sin una pizca de valor para mirar su propia conciencia.

El indianismo, de un poder incontrastable, iluminará la mente autóctona, y ese día habrá llegado la hora, para que se emprenda la marcha desde los Andes de este EJÉRCITO DE  MILLONES que harán de esta sociedad europeizada, aberrante, otra sociedad justa y libre. Y el indio, será hombre: ¡hombre libre!. La Revolución atávica triunfará porque volverá  junto a la memoria ancestral, con los millones de indios kechuas, aymaras y guaranis!

"En virtud del "ama llulla.. ama súa, ama khella" (no mentirás, no robarás, no explotarás), todo militante  está obligado a llevar una vida pura, sin vicios, y una conciencia sin mancha".                                                                              

En medio de la sociedad boliviana ‑ya podrida y perdida, como Sodoma y Gomorra‑ aparece como una temeridad este COMUNICADO, ...como una cosa de locos. Y es que por el valor del ejemplo, donde la pureza del alma fulge en la pureza de la carne. No sólo que no nos es dado mentir, robar o explotar a nuestro semejante; lo que para nosotros tiene un valor supremo, es que no podemos mentirnos a nosotros mismos. Entre nuestro pensamiento y nuestra acción hay unidad absoluta. Nuestra palabra es acto.

Si el valor y la profundidad del ejemplo son lo más elevado que tiene el espíritu, tomamos de nuestros ancestros el valor y la profundidad de su ejemplo, de su grandioso empeño por transformar esta sociedad podrida en una sociedad justa, y feliz. Con el ejemplo nos enseñaron y esos paradigmas rigen la moral de nuestras vidas.

La vida santa y mártir de los verdaderos líderes del mundo, contrasta con la vida de las camarillas. Aquellos padecen persecuciones en medio de la más aciaga miseria; en tanto que los bolsillos de las élites corrompidas siempre han estado repletas de dólares. Esos viven en hoteles de lujo; duermen en camas perfumadas; manejan mujeres de la alta prostitución... 

Frente a estas lecciones de fuego, ¿le quedará ganas a un indigena de Bolivia, a uno solo, para volver a proclamar "su" Líder a una persona que no sea, de su sangre y de su raza?.

El LIDER NATURAL tiene que ser nativo; y no un mestizo; porque el mestizo siempre es un asesino del indio!

Esto es lo racional; y por lo racional, un imperativo de vida o muerte para Bolivia.

Wiph'ala _