EL RACISMO (XXII)
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Nosotros
no valoramos al hombre por el color de su piel; lo valoramos por el grado de
verdad que contiene su espíritu. Para nosotros la raza no es el color del cuero,
es el color de la idea. Se nace con cualquier color de piel; de ello nadie tiene
la culpa. Pero el ser humano es responsable de las ideas que lleva en su cerebro.
A nuestro grito libertario, los opresores híbridos, blondos, altos y que hablan idiomas ajenos a estos territorios, se oponen lanzando alaridos al cielo, diciendo: ESO ES RACISMO.
Cuando el originario quiere liberarse, el plebeyo se indigna, la élite oligarca anti-india chilla: El indio, no puede liberarse, porque al querer liberarse practica el racismo.
¿Quién ha hecho y hace racismo.? ¿El nativo o el déspota mestizo?. Desde la iniciación de la República no hay un Presidente indio, no hay un Arzobispo indio, no hay un General indio, ni un Ministro indio. El Colegio Militar hasta nuestros días tiene sus puertas cerradas para el indio excepto para 20 deferentes elegidos. No hay un indio en la Cancillería, ni en el servicio diplomático. ¿Quién es el racista? ¿Quién hace discriminación racial en este país? El indio no es racista; el heterogéneo blanco es el racista.
En
cuanto a la concepción científica de la raza y los prejuicios raciales, el indio
se atiene a la DECLARACION DE LA UNESCO (noviembre
de 1978). Nosotros no valoramos al hombre por el color de su piel; lo
valoramos por el grado de verdad que contiene su espíritu. Para nosotros la
raza no es el color del cuero, es el color de la idea. Se nace con cualquier
color de piel; de ello nadie tiene la culpa. Pero el ser humano es responsable
de las ideas que lleva en su cerebro. El odio racial es un prejuicio una idea
hecha fuerza, fuerza destructora y ciega. Este odio ciego y destructor no puede
ser el odio del indio; porque el indio tiene teoría, tiene programa y tiene
Partido; su lucha es lucha política de la más alta calidad humana.
Si tuviéramos que sujetarnos a nuestra raigambre, regirnos, adoptar normas, según el color de la piel, ¿dónde se quedarían entonces, nuestros hermanos indios de Tarija, Santa Cruz y Pando. ¿Qué sería de los lozanos chapakos, de los rozagantes chocos cruceños y pandinos kambas?.
No podemos perdernos en la busqueda europea del superhombre y sus reinados del odio, la tortura, el puñal; la cicuta de Atenas, la cruz del Gólgota; el fuego del Santo oficio, los campos de concentración, la horca de Nuremberg, de los misiles de ocupación, de la inmunidad... los demiurgos, los hacedores del genocidio y la privatización.
A
diferencia de ese pensamiento neoliberal, los Hijos del Sol, los Amautas, son
la presencia y esencia de la Comunidad. Los hombres les debemos cariño, respeto
y obediencia. Ellos velan por la satisfaccion de nuestras necesidades en la
sociedad, pues ese es su deber supremo, su obligación cósmica, su rito sagrado...
La Revolución india, no es otra que la Revolución del Kollasuyu inka, que europa vió con sus ojos, tocó con sus manos y destrozó con su espada, su cruz y su arcabuz. Esta Revolución comprende por igual a los trabajadores tupi‑guaraníes del Oriente: siringueros, colectores de almendras, cazadores, cañeros de zafra, petroleros; como a los mineros y fabriles keswas y aymaras del valle y el altiplano...