UNIDAD INDÍGENA (XXIV)

Hoy existe una conciencia social de que: El indio es tierra hecha hombre. El indígena es el eterno Tawantinsuyu. De siempre y por siempre la tierra pertenece al originario. Por eso en contraposición a la consigna: "la tierra es de quien la trabaja”, ahora la divisa es: “LA TIERRA ES NUESTRA" no de los 100 clanes que se adjudicaron 23 millones de hectáreas . La posesión y uso de nuestra tierra inka, de la Pachamama es un derecho imprescriptible.

Los indios que llevan en la cabeza las ideas y criterios foráneos de los errantes europeizados, creen que la palabra INDIO, INDIGENA u ORIGINARIO es humillante, vergonzante e hiriente a la dignidad del hombre kolla. Por ende, insinúan nombres mas “civilizados”, para difundir y confundir el claro grito libertario de nuestra estirpe. Los timoratos que tal cosa, piensan, se olvidan que dueños de este continente son los pieles rojas, los aztecas, los mayas, los inkas, los kollas, los guaraníes, los araucanos, los gauchos, etc.  Y para referirse a toda nuestra gran familia, existen las palabras apropiadas que reúnen a todos los autóctonos del Continente; y éstas palabras son: INDIOS. INDIGENAS u ORIGINARIOS, ...que se extienden desde Canadá hasta la Argentina, totalizando un solo y gran segmento terrenal: que es el Continente Indoamericano!.

Como este Movimiento ahora es continental, el ser natural debe organizar su Partido. Si la conciencia más elevada y el cerebro más lúcido de la estirpe no se organiza en el núcleo director de este movimiento, la decantada mayoría nacional, seguirá siendo ‑como hasta ahora‑ una palabra vacía; una palabra manoseada por la cínica demagogia política. ¿Quien no dice que la mayoría de este país es el indio? ¿Y, por qué siendo mayoría no estamos en el Poder? ¿Por qué el indio con indio no están unidos?. Porque la oligarquía no quiere; porque la voluntad del k'ara mestizo es que indio con indio sigan separados. ¿Para qué? Para que sigamos siendo "pongos‑políticos".

¡UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD! Ese es el mandato cósmico. Indios: aymaras, keswas, kambas, chapakos, chiriguanos; etc. ¡UNÁMONOS!. Unidos dejaremos de ser ''pongos'' y seremos hombres libres. Unidos llegaremos a tener Potestad. Debemos UNIRNOS, y nuestro será el MANDO. La Potestad Indígena descansa sobre la unidad indígena; y la unidad originaria de hecho es el PODER ORIGINARIO.

En la vida y en la política los seres nos unimos por consaguinidad, por intereses e ideales comunes. Y el ser primigenio de estos territorios hace mas de 500 años sufre: "la soledad social".

A la esencia nacional nada le une con la élite de los feroces cipayos advenedizos neo-liberales blanqueados. Todo lo contrario: raza, lengua, historia, cultura, sistema social, propósitos y aspiración colectiva patriótica, es la antípoda de la actitud oligarca, especuladora y separatista  de estos peregrinos. Creer que hay unión entre el indio y el k'ara extranjerizado, es una mentira, porque el "latinoamericano", sigue siendo Europa; Europa enclavada en un mundo indio. Y aquel que niega su umbral hispano-indio, deviene luego en el peor enemigo del indio.

Se quiere dividir al indio, introduciendo la "lucha de clases'' sociales entre la burguesía rural y la “clase campesina"; pero el ser originario no es una clase social, es una raza, una Nación, una Historia, una Cultura. Nosotros somos un pueblo oprimido y esclavizado. No tenemos por que integrarnos ni asimilarnos a nadie. Lo que tenemos que hacer es liberarnos. Y la liberación del indio será obra del mismo indio.

La unidad por la conquista de la "sayaña" o del “cato de coca”, pertenece al pasado. Hoy existe una conciencia social de que: el indio es tierra hecha hombre. El indigena es el eterno Tawantinsuyu. De siempre y por siempre la tierra pertenece al originario. Por eso en contraposición a la consigna: "la tierra es de quien la trabaja”, ahora la divisa es: “”LA TIERRA ES NUESTRA" no de los 100 clanes que se adjudicaron 23 millones de hectáreas. La posesión y uso de nuestra tierra inka, de la Pachamama es un derecho imprescriptible. Razón por la que debemos rechazar cualquier gravamen o impuesto sobre la tierra. La tierra es nuestra; no es del usurpador ni de sus descendientes apátridas. No debemos pagar por nuestra tierra ningún impuesto al opresor ¡LA TIERRA ES DEL INDÍGENA Y PARA EL INDÍGENA! ¡ésta es la voz eterna del Ande!

En conclusión, la unidad autóctona y la liberación autóctona significan retomar el "PODER ANCESTRAL". Luego, nuestra unidad descansa en la voluntad granítica de reconquistar nuestro Albedrío. Somos la fuerza hecha razón; somos la fuerza de la razón. Debemos unirnos.

Wiph'ala _