KATARISMO (XXV)

La Bolivia apátrida y mestiza ha sido desde su nacimiento un apéndice de España, Francia, Inglaterra, Alemania, etc.; quiere ser ahora un apéndice de la Globalización gringa. Jamás ha reflexionado en que la personalidad nacional no está en ser colonia e imitar a éste o aquel pais extranjero, sino en eser una auténtica Nacion Indigena..

Desde la fundación de la República se ha ocultado y tergiversado -como queda dicho- esta suprema verdad; en nuestros territorios, hay dos Bolivias: la Bolivia apátrida, oligarca y extranjera de primera y la Bolivia nacional y originaria de segunda.

Aquella, compuesta de 100 clanes, se transfirió 23 millones de hectáreas de nuestras heredades ancestrales, y nosotros que sumamos 8 millones de indios, quedamos deambulando despojados de nuestro patrimonio. La Bolivia foránea, creyendo que sólo ella es la Nación , que sólo ella es la República , se ha atribuido la personería de la Bolivia indígena. Y las élites advenedizas del Estado boliviano, inconsultamente, sin derecho, han asumido nuestra representación para desvalijar el legado atávico de nuestros ascendientes.

La Bolivia mestiza, a imagen y semejanza de Europa, ha clasificado a la población nacional en clase alta burguesa, clase media y proletariado o campesinado.

Cerrando los ojos y ahogando el grito de la conciencia histórica, ha convertido a la familia indígena; a la esencia nacional, en "clase campesina"; y a la vanguardia india que trabaja en las minas y las fábricas, en "clase obrera”.

La Bolivia apátrida y mestiza ha sido desde su nacimiento un apéndice de España, Francia, Inglaterra, Alemania, etc.; quiere ser ahora un apéndice de la Globalización gringa. Jamás ha reflexionado en que la personalidad nacional no está en ser colonia e imitar a éste o aquel país extranjero, sino en ser una auténtica Nación Indígena. Y por haber seguido las oligarquías desde 1492 una ruta contraria a nuestro destino, es que ahora Bolivia se halla al filo de su trágica hora presente: en este derrotero seremos quizá los mudos testigos de su mayor hundimiento y su mutilación.

Bolivia, un magnánimo país “exportador” de materias primas; no ha alcanzado a fabricar ni sus artefactos de cocina. Anafes, ollas, platos, cucharas tenemos que comprarlos fuera. La poca y artesanal elaboración nacional, es agredida por los alcaldes y los cortesanos de la “limpieza” decorativa, quienes argumentando su disimulado desprecio hacia lo nacional, pretextan que este arte producido por manos nativas, solo ensucia el ornamento metropolitano. Para ellos, solo la basura que llega  de afuera merece aprecio, aplausos y premios (Mc Donalds, Burger Kings, Pizza Hults, Heidenberg, transformers, ropa usada), esta es la iniciativa empresarial que su pan lo tiene que traer de afuera, estas son las Cámaras de Industria que se oponen a la industrialización, porque el futuro y el desarrollo, está en la producción de “materia prima”, no en la industria. Promueven el turismo para exhibir en sus ventanales de oferta, la Patria devaluada al mejor coimeador

Las fronteras de la Bolivia alta y blanca se desgajan, El Noreste se brasiliza, el Sudeste se paraguayiza, el Sud se argentiniza, el Noroeste se peruaniza y el Sudoeste se chileniza. Todo es preferible, a verse o ser identificado con  los atributos indígenas de Bolivia.

Bolivia no tiene ni escritores ni artistas. La gente que pasa como la "inteligencia", es una máquina grosera que repite las cosas de Europa. Aquí, los pensadores, los políticos, los artistas, son "bestias domesticadas'' con maestrías y post grados dictados por las diferentes culturas extranjeras. Literatura, historia, poesía, pintura, música, baile, costumbres, estilos, modas etc., son la ridícula calca reproductora del eje “antiterrorista” neocolonial de España, Inglaterra y Norteamérica, que apunta sus mísiles, bajo las coordenadas hipócritas de “coca 0” y “producción alternativa”.

El dogma izquierdista y tránsfuga afirma: que las fuerzas de producción determinan el desarrollo social, por ende el destino de los hombres y de los pueblos. La infraestructura determina la superestructura. La historia no hace el héroe, sino las masas. Al calor de estas y otras frases hechas, se ha tejido una frondosa literatura, con la que se han atascado. Pero la vida desmiente esta declaración. Las fuerzas de producción la hacen y la gobiernan los hombres. Los sistemas sociales (comunismo primitivo, feudalismo, capitalismo, socialismo), no son productos de leyes cósmicas, son obra humana. No es que la historia hace al hombre, es el hombre quien hace la historia.

La tragedia de Bolivia, no es una maldición de Dios; es la obra de los Olañeta, Melgarejo, Montes, José Antonio Arze, Paz Estenssoro, Barrientos, Ovando, Lechín, Banzer, Goni, Quiroga. La tragedia de Bolivia es la obra del plebeyo liberal, nacionalista y comunista.

Hoy por hoy hay tres ideologías: el nacionalismo, el comunismo y el Katarismo. Las dos primeras (nacionalismo y comunismo) han nacido en Europa y han llegado a América en "envases", en clichés, como calca; en tanto, que el Katarismo, el indigenismo ha salido "como el hijo de su madre" de la entraña de nuestra tierra. La conquista y la República enterraron nuestra auténtica historia, la original y originaria; y nos obligaron, a sangre y fuego, a vivir una vida europea, y a hacer, por tanto, historia europea.

Y así hemos existido por mas de 500 años...

Wiph'ala _