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Los bloqueos de caminos, la
guerra del agua, el impuestazo, la guerra del gas, la constituyente, las
renuncias de
Goni y de Mesa, etc., son la piedra de
toque, prueba de fuego, del avance incontenible del ente originario sobre, la
sociedad blanca, apátrida y advenediza estancada en Bolivia.
La gran mayoría del a población boliviana, por el color del cuero, la forma y posición de los ojos, el grosor del pelo, la conformación de los belfos, es una población quechua – aymara - guarani. Y es este país indio lo más anti indio del continente. Europa le ha puesto una mente blanca. Y en las ciudades, el disfraz “civilizado” ha colocado a estos ingénitos artificiales una intención blanqueada y una tremenda vergüenza de su propia raza, se comportan como “negreros” blancos - europeos con gente de su mismo origen.
La putrefacción estancada en el régimen capitalista de esta Bolivia, consuma crímenes raciales de esta magnitud: millones de indígenas que pueblan los llanos, valle y altiplano, no conocen ni la sombra de un médico; ignoran lo que es ‑no digamos Hospital‑ un Puesto Sanitario. Los niños nativos nacen como las bestias en cualquier lugar; y cada año mueren 15.000 criaturas que no alcanzaron a cumplir los 5 años, disputando con África el primer puesto por llevar la corona mundial de tener el mayor porcentaje de mortalidad infantil. Sin embargo el estado sostiene incipientes Hospitales, donde para diez o doce pacientes con recursos e influencias hay especialistas, además de una jauría de enfermeras... y el negocio del dolor florece en las numerosas clínicas particulares y en las “ECO PHARMA” .
Por haber seguido semejante política racista, por haber fomentado y soportado una conciencia social anti india, Bolivia hoy se halla al borde del abismo y es acuchillada por gente que llegando a nuestros territorios, disfrutó de una cordial acogida.
La escuela de las fronteras es un medio expedito de conquista y de ocupación pacífica del territorio nacional. Las FF. AA. allá se reducen a cero, excepto las que llegan allí castigadas ejerciendo una función mas bien de extorsión que de control en los puestos aduaneros. Los gobiernos mercachifles de los países vecinos (Chile, Paraguay, Brasil, Argentina, Perú), como buitres hambrientos se hallan con las garras en zarpa para descuartizar Bolivia. Y día que pasa el peligro crece.
En cuanto se refiere a lo interno la realidad
es esta: antes del 9 de abril de 1952 las ciudades de Bolivia eran ciudades “blancas”.
El indígena en estos años, no sólo que ha entrado en posesión del agro, sino
que en lento y persistente avance ha llegado a cercar a las ciudades del extranjerizo
mestizo. El cinturón de las "poblaciones marginales” que aparece en
rededor de dichas ciudades de la República, son poblaciones originarias. Y gran
cantidad de las capitales de provincia, cantones y vice‑cantones
que eran antes de 1952 poblaciones de finqueros, hoy de lomo a fondo son
poblaciones autóctonas. Comerciantes nativos y autoridades nativas manejan la
economía y la cosa pública.
La esencia nacional, después de ocupar las villas, cantones y capitales de provincias que estaban en manos extranjerizadas y mestizas, ha avanzado y ha sitiado a las capitales de Departamento, La ciudad anti india de La Paz, Capital de Bolivia, soporta hoy un cerco indio, que es como un cinturón de acero. Tupaj Katari esta vez, no ha de perder la batalla. Su palabra: “volveré y seré millones", se cumple. ¿O es que no lo ven? Los Festivales Universitarios, por la música, baile y vestuario son festivales ancestrales; los cientos y cientos de "CONJUNTOS", las “bandas de guerra” en los colegios ídem. En las escuelas, colegios y universidades se ha instituido la enseñanza del aymara, del keswa y muy pronto del guarani. Las FF. AA. acaban de iniciar el experimento de recibir “cadetes” indígenas. Los bloqueos de caminos, la guerra del agua, el impuestazo, la guerra del gas, la constituyente, las renuncias de Goni y de Mesa, etc., son la piedra de toque, prueba de fuego, del avance incontenible del ente originario sobre, la sociedad blanca, apátrida y advenediza estancada en Bolivia.
Al decir blanca no nos referimos tanto al color del cuero como al color de la idea. Las ideas de Europa son ideas blancas. La ideología foránea es una ideología blanca; en consecuencia las revoluciones derechistas o izquierdistas europeas, aquí en América, (en Bolivia) son "revoluciones blancas". En contraposición, la Revolución que nace de la sangre y el espíritu natural, la Revolución que nace del ancestro milenario es una Revolución única y originaria.
La revolución "proletaria" con que sueña el dialéctico –si es que llega‑ no será la Revolución del indio. Su virulencia ultra, como los aprestos de su “lucha armada”, son cosas "enlatadas" llegadas del extranjero. Cosas anti indias. La revolución y los revolucionarios de la izquierda nacional. de los partidos políticos, por el ropaje y la intención, por la calidad de la gente y la calidad del espíritu, es una revolución anti india.
La tiranía o la dictadura aquí no es ‑no
puede ser‑ una Revolución india. La revolución blanca jamás ha sido ni
Jamás será una Revolución del indio y para el indio. Seguirá siendo una
revolución hecha por esclavos indios para sus amos blancos.
El indio tiene ahora su ideología concreta, su Partido Político, no debe cometer el despropósito de hacer una otra revolución extraña con los camaleones. El indio no debe meterse a hacer revoluciones ni como los “hijos” con la derecha, ni como “los hermanos” con la izquierda “revolucionaria” que esta dirigida por los amorfos mestizos de Bolivia.