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Los partidos políticos nacionalistas e izquierdistas, no desean, no
buscan ni quieren la liberación del indio, sólo desean, quieren y buscan retener al indio dentro de la
servidumbre, dentro del "pongueaje político". ¿El indio en la dirección de sus partidos‑políticos?, ¡NO!
como "pongo‑político", ¡Sí!. He ahí la voz de la conciencia de
los partidos políticos de este país, respecto a los millones de Kuechuas, Aymaras y Ava Guaranis.
Los imitadores de poses y lenguaje ultra, solamente deambulan tanteando el verbo que les consiga una "pega" donde medrar. A este negocio, donde las élites tránsfugas buscan un empleo donde robar, le llaman "política revolucionaria", encumbrando a una singular “nación” o a la “clase” como clarín de batalla que es su varita mágica para tomar el Poder...
Los escuderos fascistas del neoliberalismo
vociferan “Autonomía y privatización” para vender libremente a la nación. Los internacionalistas
proclaman que harán
Sin embargo los partidos no se fabrican en un
barco que se hunde. Los partidos son cerebros vivos de organismos vivos. Ideas
vivas de cuerpos vivos. Las ideologías cipayas de los
nacionalistas y los izquierdistas de Bolivia, son ideologías agónicas en
cuerpos moribundos ya con hedor a tumba.
La clase obrera con sus huelgas generales, sus heróicas gestas y sus acrobacias violentas por la toma del Poder sigue en su papel de marioneta. La mueven ideas, intereses y fuerzas ajenas a sus intereses y a su destino, la mueven y la dirigen, y al final, le entregan a la boca del cañón de las masacres, los sacrificados dirigentes que terminan enterrando los principios abrazándose con los verdugos, para gozar del poder.
La revolución que los dirigentes como Paz, Eid, Aranibar, Doria, Daubdob, Jerjes Justiniano quieren que haga la clase obrera, es una "revolución blanca en masas kollas"; mejor, una "revolución blanca" con masas kollas. Y su "revolución blanca" es naturalmente para los blancos; aunque la hagan las masas oriundas, la revolución no será para los originarios; será, será siempre para los blancos; vale decir, para la oligarquía extranjera y sus cipayos apátridas... Los partidos políticos, no desean, no buscan ni quieren la liberación del indio, sólo desean, quieren y buscan retener al indio básicamente en la servidumbre, en la esclavitud, dentro del "pongueaje político".
¿El indio en la dirección de sus partidos‑políticos? ¡No!. Como "pongo‑político", ¡Sí!. He ahí la voz de la conciencia de los partidos políticos de este país, respecto a los millones de Kuechuas, Aymaras y Ava Guaranis. En consecuencia, el indígena no debe esperar su liberación ni del nacionalismo, ni del izquierdismo. Sólo el indianismo liberará al ser nacional originario. La liberación del indio será obra del mismo indio.
Los partidos políticos predican que con los
“productores” o con la "clase obrera" a la cabeza. Subidos al tren globalizador del desarrollo o al cambio social del proletariado:
1° Se
capturará el Poder; 2° Se instaurará un régimen de libre mercado o un gobierno de los
trabajadores... Con este objeto se habla del pensamiento “Independentista” separatista
o de la "clase obrera" internacionalista. Persuasivos proclaman que
no hay porque sacrificar la vida por la Patria, sino que hay que saber matar
por su nación o llaman a la lucha armada de la "clase”.
¿Cuál es su verdadero pensamiento? ¿Cuál su ideología? ¿Cual es su nación? ¿Dónde están los obreros armados? Nadie sabe. Porque todo es ficción. Nada de eso existe. Todo es un Shoping Center sin cimientos propios, producto de la inquisición, de la mentira, del genocidio y de la traición. Solo el pensamiento ancestral es original porque es originario, tiene cimientos propios y surge de esta realidad que miran nuestros ojos e increpa con la verdad que escuchan nuestros oídos.
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