EL GIGANTE DESPIERTO (XXXV)

El originario, el Gigante dormido, como pueblo, raza, Nación, cultura e historia, quiérase o no, ha levantado la cabeza, toma conciencia de su fuerza y hará su Revolución. Este acontecimiento llegará, se ejecutará. ¿Entonces para qué po­ner piedras en su camino? ¿Para qué ? ¿Si esta Revolución, la Revolución nativa es la única que salvará a Bolivia?.

¿Qué es la Patria? ¿De quién es la Patria, del nómada teñido o del indio telúrico?. La Patria es la tierra; y en esta tierra hay dos naciones: la Bolivia blancólatra y la Bolivia originaria; por tanto, la Patria ésta es una Patria común de indígenas y de gente acogida.

De la Bolivia errática y de la Bolivia india hay que hacer una sola Bolivia; una sola Nación. Y que el Estado no sea, como hasta ahora, el opresor de la esencia nacional, sino que sea su real personificación jurídica. Mientras que de las dos Bolivia, de las dos Naciones no se haga una sola Nación, y un solo Estado, la Bolivia miscelánea corre el riesgo de ser despedazada, desde fuera, por las transnacionales y sus aliados serviles de la media luna neoliberal, y desde dentro, por la unidad primigenia esclavizada.

El indio, este Gigante dormido, ha despertado. La sociedad oligarca de los turistas trotamundos es una isla flotante tránsfuga sobre un océano indio. Si las minorías forasteras envilecidas y corrompidas no se orientan en el sentido de la Revolución india, la realidad ingénita la repelerá de una forma vertiginosa.

Los políticos de derecha e izquierda, la ju­ventud de la burguesía, clase media y obrera, deben ponerse la mano al pecho y dialogar a conciencia sobre el trágico sino de este país... Sí esta Patria común llega a ser despedazada desde fuera: todos nosotros seremos apátridas; hombres sin Patria. Y no tener Patria es ser como un niño sin madre, sin casa, sin lecho y sin pan. Defendamos nuestra Patria a través de la Revolución india; la única que saliendo de lo más lejano y hondo, del plasma milenario del Ser Na­cional, ofrece una convivencia social digna y justa a cada ser viviente del KoIlasuyu‑Bolivia.

El originario, el Gigante dormido, como pueblo, raza, Nación, cultura e historia, quiérase o no, ha levantado la cabeza, toma conciencia de su fuerza y hará su Revolución. Este acontecimiento llegará, se ejecutará. ¿Entonces para qué po­ner piedras en su camino? ¿Para qué ? ¿Si esta Revolución, la Revolución nativa es la única que salvará a Bolivia?.

Si la derecha quiere que siga aquí el internacionalismo expansivo del imperio, y si la izquierda desespera por vender inmunidad en Bolivia y despilfarrar su ideología; en esta pugna de comercialización, en esta puja déspota y colonialista solamente en el dueño natural está la Patria. El ser autóctono no quiere que Bolivia sea el pongo mitani del “mercado libre latinoamericano”; quiere que Bolivia sea una Patria socialista, libre y soberana. El indígena quiere que Bolivia sea de Bolivia. Por ello espera que la clase obrera y la clase media mestiza oprimida, se ubiquen dentro del movimiento indio, y marchen codo a codo con el indio hacia la Revolución india.

El cautiverio en la “Bolivia del Futuro" y su sistema “civilizado” de empatronamiento, persigue mantener la esclavitud y esta sujeción sin precedentes. Los gamonales – latifundistas quieren ser servidos gratuitamente por sus con­cubinas, por sus faeneros y emborracharse a costa de los nativos.... Las comunidades están obli­gadas a proveer  los productos que cultiva.

El Comandante del ejército le tiene miedo a los “húmedos” mísiles de destrucción masiva, pero sus valientes tropas represoras tienden redadas, apresan, hacen llover balas, palos y multas a sus compatriotas, alegando además que lo que hacemos nosotros es, ...buscar nuestra “autoeliminación”.

Con semejante procedimiento las élites sátrapas del protectorado, están empujando al pueblo innato a una sublevación. Pero la sublevación no solucionará el problema; será otra masacre; nada más que otra masacre. El indio ya no debe sublevarse. Debe hacer su Revolución.

Se explica que los corregidores en la Colonia, y antes de la reforma agraria en la República, hayan sido españoles y mestizos. Pero ahora semejante cosa es una aberración. Las autoridades en las poblaciones indias tienen que ser indios. Las masas indias deben tener corregidor indio, intendente indio, subprefecto indio, juez agrario indio, alcalde municipal indio, maestro de escuela indio, sacerdote indio; colegio secundario indio, universidad india... Indio no tanto por el color del cuero, como por el color de la idea, de la ideología.

Esto es lo justo y lo racional.

Wiph'ala _