La guerra por la
independencia la hacen ante todo los pueblos originarios para liberar a su raza
y a su patria, y nuestra exclamación oriunda aún demanda: “estamos en nuestra
casa y ustedes deberán salir de ella”, frente al lema oligarca que continúa
propagando: “Nosotros quizá somos extranjeros, pero ustedes son los siervos”.
La lucha contra los castigos coloniales y por la liberación de nuestros territorios, continua junto a las "revoluciones altoperuanas" que se apoderaron de nuestra ideología libertaria. El indio lucha solo en los momentos mas críticos de los 16 años de la Guerra de la Independencia, sumándose los protomártires, en la última etapa para hacer sus republiquetas. Así pues, es el indio el que vence a España.
Encontramos en las guerrillas entre muchos otros, al descendiente directo del inca, Juan Huallparrimachi que surge siempre adelante, girando su honda letal temiblemente eficaz y dando el ejemplo taloneando su caballo. En Inquisivi y Tapacarí la lucha contra la ocupación la da el originario Casimiro Irusta. Sin descanso asedian las huestes guerrilleras de Eusebio Lira. Las montoneras son dirigidas por Santiago Fajardo y en Ayopaya dirige las acciones libertarias José Manuel Chinchilla. Los héroes Lecos de las guerrillas independentistas como el cacique Guanaiquile fustigan al enemigo y Santos Pariamo es nombrado capitán del ejercito patriota comandando el batallón flecheros, y prefiere quitarse la vida antes que entregarse al realista Agustín Gamarra. Todos ellos que sin tregua desafían la corona colonialista tienen en común la sangre india que los une.
Y mientras el moldeamiento cerebral
de los hacendados hace desaparecer poblaciones enteras, la guerra y las “correrías”
se las hace en forma confederada, resistiendo el avasallamiento que llegó a
los llanos de Moxos, aniquilando Sioronós, Yuracarés, Movimas, Chimanes, Mosetenes,
Tacanas, Esse-Ejjas, Chácobos, Itonamas, Pacahuras, Baures, Cabiñenos, Guarayos,
Araonas, Canichanas, Cuyababas, Yaminaguas, Chapacuras y otros. Los Chiriguanos
cercaron poblaciones en Potosí y La Plata , los Guaranies atacaron las ciudades
de Las Torres y Nueva Vega cerca de Tarija y estas dejaron de existir, boqueando
las comunicaciones con Charcas, los indios Tobas se sublevaron invocando a su
Rey Inca, invadiendo Jujuy y Mendoza siendo ejecutados sus caudillos Juan Quiroga,
Gregorio Juárez, José Morales y Braulio Eraso. Los Matacos al mando de sus caciques
tomaron Salta y Tucumán y las tropas del gobernador Mestre realizaron ejecuciones
en masa con el sistema del “quinteo”, marcando al resto con hierro candente
en la cara “R” (rebelde), pero los veteranos de la Rioja y Tucumán, junto a
los nativos de Salta continuaron haciendo flechas para socorrer a su Rey Inca.
Los ejércitos realistas atraen a los mestizos esclavizadores, quienes por miedo a la restauración del Tawantinsuyu, se unen con los realistas para mantener su único principio: Luchar contra el indio, para mantenerlo oprimido. Pero los nativos mantienen el furor de la Guerra Independentista y surge inclusive una república: la República de Ayopaya.
Y la raza ladina aunque nacida en estas tierras, sirve al señorío y se opone al ser nacional que emerge apoyando nuestra lucha atávica, así mueren Ignacio Warnes y Manuel Asencio Padilla en "La Laguna" y en "El Pari" degollados por el cruceñista Francisco Xavier de Aguilera coronel en los ejércitos usurpadores realistas.
Con
todo, el cacique Juan Manuel Cáceres lugarteniente de Tupac Katari, escribano
adscrito a la Junta Tuitiva que el 16 de julio tomó las campanas de la catedral tocando
arrebato, escribió la proclama que empieza: “Hasta aquí hemos tolerado una especie
de destierro en el seno mismo de nuestra patria...” luego proclamará la igualdad
jurídica del indio ganándose el odio de aquellos que quieren escuchar el desolador
“vivan las caenas” , combate junto a Castelli en Guaqui, y la conducta de estos
libertadores hace que levante en armas a los suyos, Cáceres asoló Tiquina y
avanzó sobre La Paz, realizando el tercer cerco con 45.000 indios, convencido
de que los criollos son los mas desalmados opresores del indio.
José Miguel Lanza a la cabeza de los combatientes montoneros indios, ocupa La Paz el 29 de enero de 1825, antes que el mariscal Sucre llegara a estos territorios.
La guerra por la emancipación es la lucha del indio frente a los extranjeros “españoles o criollos independentistas”, esta guerra la hacen ante todo los pueblos originarios para liberar a su raza y a su patria, es así que la exclamación oriunda aún demanda: “estamos en nuestra casa y ustedes deberán salir de ella”, frente al lema oligarca que dice: “Nosotros quizá somos extranjeros, pero ustedes son los siervos”.
Y es así que desde el 6 de agosto de 1825, los grilletes que remolcamos pasan de las manos de españoles descuartizadores, a las manos más rapaces y más asesinas del mestizo advenedizo y blanqueado.