


Iniciaré
esta presentación, relatando la ocupación de mis padres, de mi
esposa y de mis hijos.
Mis
padres provienen de comunidades aymaras, ellos
inmigraron y trabajaron desde sus 8 años en la ciudad de La Paz y conocieron
todas las dificultades que pasan los originarios en nuestros territorios usurpados,
pero pese a todas las desventajas y limitaciones, lograron instalar diferentes
negocios, en los cuales se enfrentaron a los carteles monopolizadores establecidos
que nunca les dejaron trabajar en paz. Sus horarios de trabajo fueron de 6 de
la mañana a 9 de la noche, así salimos adelante, aunque ellos
nunca tendrán ni disfrutarán de una jubilación, pese a
sus aportes y a sus esfuerzos, porque nuestros orígenes nos obligan a
ser parte de la llamada economía informal.

Mi
esposa descendiente de padres Chapacos y Guaranis, es nacida en La Paz y por
ello portadora de un alma aymara que enriquece nuestras vidas, ella trabaja
cuidando bosques y sembrando árboles. Ahora está estudiando y
cuidando de nuestros hijos.
Su
aspiración mediata es trabajar preservando el equilibrio ecológico,
mostrando los efectos de la contaminación y cuidando la naturaleza para
que nuestro hijos disfruten de aire puro.
De
numerosa familia en el Oriente y Occidente, enfrentamos permanente y consecuentemente
los prejuicios xenófobos de ambas regiones en contra de nuesto pensamiento
comunitario.
Nuestra
familia, mantiene nuestras tradiciones y se siente feliz y altanera por ser
miembros de un pueblo con memoria colectiva y dueños de una cosmovisión
propia. La lucha de nuestros ancestros guerreros, orgulloso de sus tradiciones
y costumbres, nos alumbra y nos fortalece. Y aunque bien podríamos pasar
por timoratos y retraídos "latinos mestizos", preferimos reconocer
nuestra identidad aymara y ser jactanciosamente auténticos.
Mis
hijos aspiran a ser buenos profesionales en el futuro, estamos trabajando, estudiando
y entrenando para ser miembros activos y responsables en un práctico
desarrollo de nuestros pueblos, buscaremos aportar con nuestros conocimientos
a nuestras comunidades que sobreviven engañadas, esperando un bienestar
que nunca llega.

La
fuerza que recibimos de nuestros ascendientes, nos muestra el camino de nuestro
destino y no puede ser de otra manera, pues conociendo y viviendo en Europa,
sabemos cual es nuestra verdadera patria, porque la llevamos en el corazón
y recorre nuestro cuerpo junto a nuestra sangre. Esto no significa que seamos
desagradecidos con los pueblos que nos dieron techo, trabajo y educación,
los respetamos y queremos sin ninguna duda, pero estamos concientes que este
país es de ellos y no somos indispensables en su comunidad. Y siendo
que nosotros somos dueños legítimos de territorios que están
siendo desbastados en perjuicio de los umbrales de nuestra verdadera cultura
aceptamos el reto y el compromiso de recuperar nuestras heredades.

El
saber y el sentir a la estirpe y sus luces masacrada por gente sin raíces
o que adoptaron lo extranjero como su modelo de vida "más civilizado",
nos llama a ofrecer resistencia ancestral a la ignorancia solariega que nunca
se dió un respiro ni un descanso en la búsqueda de nuestro extermino,
para consolidar su asalto, disfrazado de evangelización y progreso (ahora
tecnología globalizada y doctrina neoliberal ) .
Las
mentes enfermas de vergüenza al mirarse parte de un pueblo al que no pertenecen
ni quieren pertenecer, miran en nuestro orgullo, el producto de efectos narcotizantes
a los que ellos están acostumbrados, su fragilidad ideológica
les dirá que es falta de oxigeno andino la causa de estas "desvariaciones"
y aquellos que se sienten especuladores seudo científicos alegarán
con palabras ostentosas, que es la falta de insulina, producto de nuestros acullicos,
la que embrutece nuestros sentidos y no hace desvariar, negando la blancolatría,
el culto a la muerte y nuestra esclavitud como símbolo del progreso para
la Bolivia "productiva".
Una
verdadera integración, no se da entre gente que quiere sojuzgar por un
lado y pueblos que luchan por su liberación por el otro, la unificación
se da entre ciudadanos que se respetan y tienen una misma meta, donde todos
aportan y se esfuerzan por el bienestar general, cuando la identidad proviene
del amor a la tierra y del aire que respiramos y no por conservar egoístas
privilegios que mantienen un sistema decadente y obsoleto, esa actitud farsante
reaccionaria y transnacionalista causante de todos nuestros males desde la llegada
de toda la tracalada de aventureros inescrupulosos tiene un solo fin; Arrebatar
nuestra riqueza, en base a sus supuestos derechos de propiedad, producto de
la matanza y el engaño.
El
buscar el bienestar de una élite alienada, apátrida, depredadora
y rematadora de los territorios que invadieron, nunca podrá ser la base
del desarrollo ni la prosperidad de nuestro país, esto solo aumentará
el acumulado desprecio que sienten por nuestra cultura auténtica y nacional,
que una visión desdeñosa la ve como simple costumbre pagana, folklórica
y que sirve para llenar sus hoteles con turistas curiosos de ver el espectáculo
de sus indios. Luego ellos irán a buscar las ideas maravillosas del Mac
donalds, de las pizzas, del kebab, para importar comida congelada y ser los
empresarios del año por traer el "progreso" de la comida rápida,
de las chatarras, de los venenos químicos, causantes de los estragos
en nuestros campos productivos, de los accidentes, de las enfermedades, que
no encuentran ningún responsable, pues esta política de irresponsabilidad
y de abandono a nuestro pueblo le niega también el seguro médico
estatal que podría y debería detener esta maldición postcolonial.

La
ofensiva logrera, logiera y oligarca de "dos caras" no puede ser sincera,
ni expresar sus íntimos deseos de reconocer que para invertir en el desarrollo
de sus regiones necesitarían ante todo continuar con el genocidio medieval,
con la emboscada negrera proveedora de fuerza esclava y el adoctrinamiento misionero.
Pero ante todo tendrían que tener fe en su proyecto racista y retrogrado
que a estas alturas muestra siglos de rotundo fracaso, porque su política
de extermino ya fue detenido por nuestras fuerzas nacionales y anticoloniales.
Ahora nuestra tenacidad y capacidad de organización en los territorios
de Sudamérica (Abya Yala) entra en su etapa de esclarecimiento ideológico
y se tensan los músculos para lograr nuestras naturales y originarias
reivindicaciones, el reto es difundir en nuestros idiomas nuestras proclamas
y vivir todos con las mismas reglas bajo un mismo techo, ... ¡NUESTRO
TECHO!.

Las
causas del atraso y de la incapacidad demostrada por los extranjeros que regentaron
esta república, esta caracterizada por una política xenófoba
que siempre pensó en mantener las cosas como están pues así
obtienen profusas ganancias, sin inversión y sin trabajar. Todas las
infamias, iniquidades y las usuras llegaron con dudosos e hidalgos títulos
y apellidos ibero europeos, que destrozaron nuestra prosperidad y todo el respeto
por la vida y la naturaleza, su famosa habilidad para declarar resguardos ecológicos,
no provienen de deseos de mantener una reserva natural, sino por un afán
codicioso de lograr reservar terrenos alambrando para venderlos o transformarlos
en sus propiedades.

Ahora
su vergüenza, es que el mundo sepa lo que hicieron con nosotros, es la
época del apocamiento de los engendradores de la miseria, del analfabetismo,
de los campesinos sin tierra, de los desocupados. Es el pavor de los culpables
a quienes les muestra las pruebas de su delito, ¿Y que delincuente acepta
su delito?, todos se dicen inocentes o echan toda la culpa al cómplice
y aseguran haber estado lo mas lejos posible de donde se cometieron las fechorías
y presentan coartadas para mostrar su inocencia, pero bien clarito dice el refrán:
"En la boca del mentiroso hasta lo cierto se hace dudoso".
Aquí
estamos para enrostrarles su culpa, quitarles sus disfraces y vertir las evidencias.
No podrán callar nuestra voz con su turbia deducción racista.
Su lógica colonial, ya no tiene cabida en un mundo que nos da la posibilidad
de expresar nuestro descontento y de publicar nuestras consignas igualitarias
y comunitarias.