Los resultados son los que VALEN, NO las buenas INTENCIONES

(NEOCOLONIALISMO 07)

Los pobladores del espacio patrimonial perciben la inutilidad del cotidiano racismo y existe ya entre nosotros -pese a los esfuerzos sátrapas-, innegables lazos de amistad, por ello vemos como profesionales de prosapia tradicional son defensores de los recursos naturales, de la libertad y del derecho de los pueblos originarios. También debemos recordar aquí a los militares que condenan los métodos de sumisión al imperio y que dieron, que dan y darán las contraordenes que salvan el prestigio de su institución.  

No existe ninguna duda que desde la fundación de la República los pueblos originarios hemos soportado “diferentes grados de neocolonialismo”, en los zonas ocupadas por los advenedizos. Esto demuestra que el anhelo expansionista dejado por los extranjeros es mas fuerte que la necesidad de defender y fomentar en el país, el crecimiento de nuestra población. Paradójicamente y siguiendo un propósito grotesco, la meta antinacional siempre fue la de destruir el pueblo nativo mediante revolucionarios métodos anticonceptivos o la esterilización velada. 

La realidad histórica nunca es homogénea, es dinámica, antes no existían funcionarios, ni ministros indios, menos aún un responsables autóctonos de la economía, ahora si; esto puede ser favorable si mantenemos la iniciativa en el proyecto emancipador, de lo contrario será de desgaste y nocivo para la esencia nacional. 

El hecho de negar nuestro neocolonialismo, no influye en los hechos que impelemos, los extranjeros que escribieron la historia se aseguraron en forma pretenciosa y desdeñosa de un ultimo privilegio, la de describir sus delitos como resultado de una irreconciliable actitud de “los otros” y que por ello debieron mantener su disposición a continuar matando a los “bloqueadores nativos” de su desarrollo. Estas farsas paulatinamente van desapareciendo y crean naturales problemas en ciudadanos que refutan a los instrumentos oligarcas y buscan absolver a la colectividad de tales delitos. Hoy están en riesgo los intransigentes neocolonizadores de recoger la vergüenza de ostentar una ascendencia de accionar lacayo.  

ResultadosLos pobladores del espacio patrimonial perciben la inutilidad del cotidiano racismo y existe ya entre nosotros -pese a los esfuerzos sátrapas-, innegables lazos de amistad, por ello vemos como  profesionales de prosapia tradicional son defensores de los recursos naturales, de la libertad y del derecho de los pueblos originarios. También debemos recordar aquí a los militares que condenan los métodos de sumisión al imperio y que dieron, que dan y darán  las contraordenes que salvan el prestigio de su institución. 

La buena atención médica en el Congo, los ferrocarriles en la India, los avances agrícolas en Indonesia, las represas en Marruecos, el impulso de la ideas democráticas en Mágreb, etc. Fueron consecuencia, tanto de las necesidades de progreso que tenia una población sometida, como de los propósitos ambiguos de los colonizadores. Estamos pues, plenamente concientes de que son los resultados los que valen y no solo las buenas intenciones. Es el mejoramiento de la calidad de vida, las posibilidades de educación y salud para nuestras familias primigenias condenadas a la extinción lo que cuenta, no los dudosos y turbios deseos de “planificación” que quieren los terratenientes que solo miran “metidas de pata” en la recuperación nacional.  

En esta lucha anticolonial, se culpará de todos los males al estado andino, se dirá que no hay inversiones ni garantías jurídicas, esa será la reacción de los reaccionarios al proceso emancipador definitivo. En adelante la culpa de estancamiento de la nación no solo recae en los centros imperiales, sino también en la actitud portera de los globalizadores causantes de los trágicos acontecimientos que vivimos desde el inicio de 21060. 

La carta de triunfo para lograr el paso decisivo hacia la prosperidad y la resguardo de la existencia de nuestro pueblo radica en las inmensas riquezas naturales de nuestras heredades territoriales. 

¡NACIONALIZACIÓN e INDUSTRIALIZACIÓN

¡JALLALLA TAWANTINSUYO !