LOS ORIGINARIOS BUSCAMOS LA LIBERACIÓN CONTINENTAL
(NEOCOLONIALISMO 10)
El
hecho evidente de que los nativos esclavizados se resistían al látigo y a
cumplir con la labor del exterminio de nuestra raza de una forma eficaz, además
de aprovechar el primer descuido para huir aprovechando la ventaja que tenían
de conocer nuestros terrenos mejor que el enemigo, impulsó el comercio de la
importación de esclavos africanos, quienes asimilaron nuestra forma de pensar y
de vivir, los que a despecho de los colonialistas hicieron causa común con los
insurrectos originarios en busca de la liberación continental.
Las ordenes reales de 1503 obligan a los indios a “encontrar a los cristianos”, construir nuestras casas, además de recoger oro y otros minerales a cambio de un sueldo que recibiríamos en condición de “hombres libres”, estos mandatos se actualizaron en 1512 quitándonos la categoría de “libres” ya que los monarcas no marchaban contra ningún principio anti-esclavista, porque estos existían en la península ibérica. De esa cómoda manera se redujo a la esclavitud a los herejes que hicieron resistencia a esa cruzada cristiana llamada “guerra santa” de ocupación. Esta belicosidad irracional fue criticada por los verdaderos creyentes sujetos a las prédicas del “sermón de la montaña”. El primero en reprochar esta actitud fue el dominico Fray Montecinos quien en la homilía de diciembre de 1511, en Santo Domingo les reprocha: “¿No son acaso sus hermanos?” dando inicio así a la campaña por abolir el esclavismo y logrando solo apiñar las furias del gobernador Diego Colon (hijo del pirata Catalán) quien lo expulsó de la isla. La disputa de los dominicos, logró que en 1537 el papa reconociera que los indígenas teníamos alma.
Ya en 1626, los representantes de los grandes poderes coloniales, actuaron de manera que se entienda que el proyecto real del colonialismo no era el cristianismo, era el extermino total de los pueblos originarios, a ello se orientaron todos los incentivos, todas sus energías y recursos, la resistencia también se organizó y se extendió haciéndose mayor con una guerra de guerrillas, los forasteros europeos tuvieron sus altibajos y finalmente lograron para 1700 exterminar a la población de gran parte de nuestro continente. Los ingleses y los franceses no tenían la táctica española de grandes y rápidas masacres, ellos empujaron a las poblaciones hacia determinados territorios “reservados” para el exterminio posterior.
Los bárbaros, como decía el padre Dutertre,
no sospechábamos siquiera de sus deseos de guerra vandálica. La actitud de
solidaridad humana que les proveyó de comida y de cuidados a sus enfermos,
fueron tomados como actos de espionaje para descubrir sus puntos débiles y como
no entendieron estos actos de sustento desinteresado, en muestra de
agradecimiento prepararon con inversiones extranjeras su empresa genocida.
El hecho evidente de que los nativos esclavizados se resistían al látigo y a cumplir con la labor del exterminio de nuestra raza de una forma eficaz, además de aprovechar el primer descuido para huir aprovechando la ventaja que tenían de conocer nuestros terrenos mejor que el enemigo, impulsó el comercio de la importación de esclavos africanos, quienes asimilaron nuestra forma de pensar y de vivir, los que a despecho de los colonialistas hicieron causa común con los insurrectos originarios en busca de la liberación continental.
El desarrollo de una “civilización” que es producto de una brusca explotación productiva, los trabajos forzados y el acaparamiento especulador, con el objeto de acumular capitales y recibir estímulos empresariales para el saqueo aumentando la miseria con el propósito de obtener mayores ganancias, nunca fueron parte de nuestra cosmovisión que busco una armonía compartida con la naturaleza, para mejorar las condiciones de vida y de trabajo de nuestro pueblo, que por esa razón creció alegre y saludable, controló genéticamente la agricultura sin envenenarla, proporcionando alimentos nutritivos y agradables con los que aun se beneficia el mundo.
¡NACIONALIZACIÓN e INDUSTRIALIZACIÓN
¡JALLALLA TAWANTINSUYO !