LA POLÍTICA DE EXTERMINIO FRACASÓ
(NEOCOLONIALISMO 14)
La política colonizadora nos obligó a cambiar, nuestros nombres, idioma, vestimentas, historia, tradiciones y nuestra filosofía COMUNITARIA. La pretensión neocolonial es que luego de tener el cerebro blanqueado, razonemos como seres acomplejados y entonces, producto de esta transformación optemos por la cultura retocada del neoliberalismo individualista, escogiendo la erudición de la guerra y de la muerte.
La gran mayoría de nuestros muertos, se debe a la defensa intransigente que se hizo frente al despojo de nuestros territorios y este fue el resultado de las masacres; Un minifundio hambreador para los originarios y el latifundio derrochador para los extranjeros que trajeron toda suerte de técnicas mortíferas, procedimientos de corrupción, enfermedades y alcoholismo.
El etnocidio como un hecho primoroso de los iluminados epidermiócratas, hizo que su moral y sus valores individualistas se midan por la cantidad de tierra que fueron capaces de robar a los indígenas, pregonando luego de estar afincados, la importancia de la agricultura y el respeto a los derechos jurídicos, para ser “productivos”, por ello su gran interés en producir abogados y tinterillos, especializados en legalizar lo ilegal. Pero esto no significa nada para nosotros que acarreamos 500 años de resistencia, que fue considerado por el invasor como actividades avasalladoras prejuiciosas y descontroladas, merecedoras de los peores castigos.
La política colonizadora nos obligó a cambiar, nuestros nombres, idioma, vestimentas, historia, tradiciones y nuestra filosofía COMUNITARIA. La pretensión neocolonial es que luego de tener el cerebro blanqueado, razonemos como seres acomplejados y entonces, producto de esta transformación optemos por la cultura retocada del neoliberalismo individualista, escogiendo la erudición de la guerra y de la muerte.
La extinción programada comprendió varias etapas y simplificando podemos
distinguir: (1) El inicio de la esclavitud con la llegada de los altos y
blancos que establecieron en forma oficial, la muerte de los pueblos
originarios en las mitas, extrayendo para “exportar” el oro y la plata,
llegando con este método a devastar la quinta parte de la población mundial de
ese entonces, por el delito de insubordinación. (2) El llamado inicio de la
“asimilación”, que fue ante todo la planificación de la desvinculación indígena
de nuestros territorios, la usurpación posteriormente legalizada de nuestras
comunidades, para que estas fueran desmanteladas y privatizadas por los
“patriotas” de último minuto, quienes continuaron “prosperando” mediante el látigo
y el pongeaje, que nos significo trabajar en nuestras
tierras como “colonos”, ya que no estábamos preparados para poderlas trabajar
como propietarios, dándose inicio de
esta forma al apartheid republicano que calculó para 1878, la extinción de
nuestras poblaciones. (3) Ahora que el movimiento nativo se organiza y avanza
como fuerza comunitaria, somos vistos por las élites apátridas como un peligro
manifiesto contra tranquilidad y las buenas costumbres de una presunta
identidad mestiza que encubre una historia etnocida.
El pensamiento colonial refleja su profunda influencia racista, en los centros
de tendencia neocolonial autonomista, los oligarcas
en su propósito separatista maniobran con todos los efectos psicológicos de una
mentalidad formada para ser parte dependiente del imperio global.
Pero las estadísticas del último censo nos demuestran que sus políticas de exterminio y asimilación fueron un completo fracaso, porque ahora nos declaramos orgullosamente indígenas un 62,06% de la población, aunque en nuestros carnets y en los pasaportes diga, tipo (antes raza): corriente (antes mestiza). Por lo tanto los planes neocoloniales que buscaron la “extinción” de los aborígenes y de nuestra cultura FRACASARON, pese a tener que soportar que en nuestras aldeas se mueran 7000 niños indígenas antes de cumplir el primer mes de vida.