El delirio colonial: "La Hembra DOMESTICADA"

NEOCOLONIALISMO  (24)  

La post colonial hembra domesticada, fue el sueño humanitario civilizador, el culmen del desarrollo, el capital llegaría a los pueblos con las industrias y así se “educaría” a la indiada, quitándonos las malas y fatales costumbres heredadas, obligándonos a trabajar, pues por naturaleza somos unos “flojos”. Basados en el refinamiento socialdarwinista, que delira con su evolución racial, donde la estirpe originaria ocupa la parte baja del perfeccionamiento y el blanqueado europeizado la parte superior, se menospreció la serena adaptación armónica y se estimuló la agresiva depredación prejuiciosa.

Las mujeres indígenas, fueron muy importantes por el papel reproductivo que encarnaban, pero principalmente por su hábil capacidad de trabajo, por los conocimientos humanistas y de ciencias naturales, por ello es que gran parte de las tareas domésticas y de la agricultura recayó sobre sus hombros. Además fueron consideraras dóciles e indefensas porque se las alejaba de sus familias y de sus parejas.

¿Y que futuro esperaron nuestras abuelas cautivas, en los territorios ocupados?. El acoso permanente de los invasores, la acostumbrada vejación europea “jus primae noctis” parte de un extraño rito matrimonial sin sentido, la obediencia empeñada a un muchas veces receloso cónyuge, los muy pocos derechos sobre sus hijos, que en realidad pertenecieron al vasallaje de los conquistadores. Al mismo tiempo que ellas demostraron ser económicamente independientes, soportaron la amenaza permanente de ser violadas por los hacendados, sufrieron el despojo de las pocos ahorros que lograron, se negaron a dar a luz siervos sin porvenir y abortaron, para finalmente digerir el vilipendio familiar.

Quienes se vieron obligadas a separarse de sus hijos vivieron una búsqueda permanente y muchas no encontraron ni la sepultura de sus familias, muchas otras solo encontraron despojos extraños en quienes fueron los seres que tanto amaron en el pasado. ¿En tales circunstancias cuanta ansiedad puede haber para tener hijos y poblar un País?

El vil vasallaje obligó a nuestras madres a instruirnos en técnicas de subsistencia para enfrentar un ambiente hostil, a mantener el silencio, a soportar las condiciones de vida, porque esto nos fue necesario para sobrevivir en circunstancias jurídicas y sociológicas adversas.

Los ciclos femeninos de la vida, les señaló el puesto que ellas debieron cumplir en la servidumbre. Esta empezó a los 10 años cuando las niñas llegaban a las fincas para ser las “criaditas” y dormir en el suelo de las cocinas, estaban destinadas a cumplir los caprichos de los “ñitos y ñitas”, luego serían las “chicas” encargadas de la limpieza y la cocina, posteriormente se harían “sirvientas” para estar a cargo de labores agrícolas y de llevar las “cargas” a los tambos administrando la ganancia patronal, ya ancianas y cansadas retornarían a los desechos hogareños.

La post colonial hembra domesticada, fue el sueño humanitario civilizador, el culmen del desarrollo, el capital llegaría a los pueblos con las industrias y así se “educaría” a la indiada, quitándonos las malas y fatales costumbres heredadas, obligándonos a trabajar, pues por naturaleza somos unos “flojos”. Basados en el refinamiento socialdarwinista, que delira con su evolución racial, donde la estirpe originaria ocupa la parte baja del perfeccionamiento y el blanqueado europeizado la parte superior, se menospreció la serena adaptación armónica y se estimuló la agresiva depredación prejuiciosa.

La hipócrita quimera patriarcal terrateniente permanece inalterable desde entonces, las mujeres no deben abandonar las esferas que les destinaron: Religiosidad, castidad, concursos de belleza y un hogar donde ellas se dediquen al hombre y a los hijos. Las sabias ventajas de esta “domesticación por el bien común”, están científica y devotamente comprobadas, por lo tanto para mantenernos en el interés neocolonialista, las mujeres deben perder su libertad...

La libertad, igualdad y fraternidad tan pregonada por casi 200 años solo sirvió para liberar a los patrones de las responsabilidades sociales, igualar las condiciones entre mujeres y hombres en la severa opresión y explotación, fraternizar a la oligarquía apátrida con los intereses del global amo imperial. El neoliberalismo privatizador, es pues una amenaza contra la real independencia femenina “LA MUJER NUNCA SERÁ LIBRE, MIENTRAS NO SE LIBERE A SU TIERRA”.

¡NACIONALIZACIÓN e INDUSTRIALIZACIÓN!

¡JALLALLA TAWANTINSUYO!