Sus sueños, ¡... fueron una PESADILLA!

NEOCOLONIALISMO  (28)

En la invasión colonial, el botín de guerra insaciable fue la acumulación del oro y las mujeres. Hoy el trofeo metálico esta en sus bóvedas y se creó una fantasía neocolonial, que propaga mediante postales de forma sugestiva, que las jóvenes y las niñas al sur de la línea ecuatorial están disponibles para cualquier tipo de satisfacciones sexuales, mientras la imagen blancólatra sensual del Norte, es cambiada por estrictas y ejecutivas figuras femeninas.

Empezó con Marco Polo la idea de llevar la redención de Dios a los indignos y continúa ahora con sus especulaciones el actual gendarme global, dizque, para llevar el desarrollo a los subdesarrollados e implantar la democracia en los países proteccionistas.

Y es que en los países donde radican los ejes del mal, los pobladores no van humillados y avergonzados hacia el emblema de la cruz, porque queremos ser soberanos. ¡Por eso nos caerán todos los castigos!, porque se debe acatar lo que dice el terrateniente, se debe obedecer al marido y los hijos deben hacer caso ciego a sus padres, porque; ¡Adorarás al poder accionista, y a el solo servirás!. Y muchos son los pecadores que van a las cabinas de expiación... Los otros, se hacen insurgentes, porque la oligarquía nunca actúa de forma ejemplar y la jerarquía con plegarias practica la opresión.

”La esclavitud y aun el tormento existen  ...Y es mentira grosera la igualdad.

¡Siempre en la lucha oprimidos y opresores! De un lado, la fortuna y el poder, Del otro, la miseria y sus horrores; Y todo iniquidad... Hoy como ayer.” (Quo Vadis -1903- Adela Zamudio)

El código civil napoleónico (código de Santa Cruz) que nos rigió desde 1830, fue conveniente y de gran esperanza. Se comprometió a construir una sociedad sin discriminación ni religiosa, ni de raza, ni de sexo, en los hechos eludió esta responsabilidad, sus preceptos nunca llegaron a nuestras comarcas, solo al señorío y al plebeyo advenedizo.

En la invasión colonial, el botín de guerra insaciable fue la acumulación del oro y las mujeres. Hoy el trofeo metálico esta en sus bóvedas y se creó una fantasía neocolonial, que propaga mediante postales de forma sugestiva, que las jóvenes y las niñas al sur de la línea ecuatorial están disponibles para cualquier tipo de satisfacciones sexuales, mientras la imagen blancólatra sensual del Norte, es cambiada por estrictas y ejecutivas figuras femeninas.

Los colonialistas siempre crearon su harem con las prisioneras. La primera revuelta en el continente americano, se produjo en la isla La Española (Haiti), exigiendo los complotados, que no debían de tener mas necesidad de trabajar, requiriendo además poseer la cantidad de mujeres que ellos quisieran. Eso nos relatan Delamarre y Sallard en: “Las mujeres en tiempos de los conquistadores”.

El pirata catalán Cristóbal Colón, fue un brutal gobernador en el caribe, este sacó ojos, cortó narices y no permitía bautizar a los indígenas para poder utilizarlos como esclavos. Se cita el caso de una mujer a la que se le cortó la lengua tras ser paseada desnuda sobre un burro porque había osado declarar que "Colón era de clase baja y su padre había sido tejedor", esto según el último documento descubierto en el archivo General de Simancas, por Isabel Aguirre y estudiado por Consuelo Vargas, que describe porque el roñoso tirano, retornó a España prisionero en 1500 junto a sus hermanos.

La usurpación, con todas sus impunes violaciones, justificaron sus delitos al describirnos como a seres subhumanos. Podemos también ser para ellos “la fauna que no entiende” y nos otorgaron el título de ENEMIGOS, para que fuera lícito el aterrorizar, el humillar y quemar a los discrepantes. Las indígenas andinas y amazónicas, fueron un colchón para estos extranjeros y quienes se negaron a la vejación, fueron azotadas o entregadas a los perros para ser despedazadas.

La estrategia de los forasteros fue hacer alianzas con grupos que harían sondeos y donde las malinches, sirvieron de traductoras e interpretes culturales, en el idílico y estimulado modelo “Pocahontas”, la princesa mononoke a quien su rango la palideció, hasta ser aceptada por la corte inglesa para terminar sus días como “Lady Rebeca”, con todo, solo el 10 % terminó casándose con las princesas indias, y solo porque con este hecho, ellos podían exigir que se les dieran tierras.

¡NACIONALIZACIÓN e INDUSTRIALIZACIÓN!

¡JALLALLA TAWANTINSUYO!