La soberanía de la FERTILIDAD

NEOCOLONIALISMO (29)

Hoy sentimos la herencia colonial y sus vetustos vestigios, en las costumbres que se impusieron hacen cientos de años: El menoscabo al derecho que tenemos sobre nuestros territorios, el empatronamiento, el tráfico de órganos que suplanta el tráfico de los encadenados, los fármacos arrobadores, el comercio sexual y el abuso a la niñez. Esta es la misión que se impusieron los cínicos extranjeros y con ella pretenden mantener descuartizada a nuestra patria.

Las ofrendas a la tierra, la masticación de la coca, nuestras danzas y vestimentas, fueron criticadas con el objeto de ser sistemáticamente desacreditadas, esto con el objeto de presentarnos como ciudadanos bochornosos, sin facultades y sin probabilidades de recibir derechos políticos, al tiempo que nos arrebataban nuestras tierras comunitarias. Mientras la religión inculcaba sentimientos de culpa en nuestros pueblos por vivir en el "pecado" del concubinato, la poligamia era forzada en ese teimpo por los "colonizadores" y por los curas, con fatales consecuencias para sus amantes y para sus hijos.

Y es que las disposiciones neocoloniales, se yerguen sobre una vieja estructura racista que sustenta un sistema patronal y patriarcal, que rebalsa sus perjuicios a una juventud cínica y epidermicrática, quienes al evidenciar decadentes su eminente epílogo como "conquistadores" pretenden endurecer las cadenas morosas de la servidumbre.

La forma de pensar colonizadora transmitió a los neocolonizados un espíritu larvado, por esa razón los parásitos culparon permanentemente a los oriundos de ser la causa de los retrocesos históricos, de la corrupción, de la falta de capacidad profesional, porque presumieron como cierta, la apócrifa inferioridad humana de los pueblos originarios. Las mujeres indígenas soportaron una situación de opresión y de envilecimiento que les endosó el ultraje y la segregación, por ser las portadoras del desliz original en un paraíso terrenal judío, en un periodo en que ni siquiera las hispanas europeas disfrutaron de sus derechos ciudadanos, políticos y reproductivos.

Los ascendientes de las actuales oligarquías, estuvieron compuestos por sujetos convictos e indultados, por machistas retrogradas que debido a convenciones sociales inquisitorias, huían de sus mujeres porque ellas paulatinamente obtenían mayor poder en sus hogares. En las colonias estos individuos podían dar rienda suelta a sus vicios y sus apetitos inmundos, lejos de las leyes y de las instituciones, donde paradójica e hipócritamente mostraban una figura devota e intachable.

Pero la causa principal para el tormento de las colonizadas y por la cual fueron tratadas como esclavas, fue que ellas eran una necesidad política, para que los extranjeros puedan continuar con el asalto al saber, a la riqueza, a la cultura y al trabajo en el Continente Amerindio, siendo obligadas a cargar aisladas la responsabilidad de la reproducción, garantizando así el orden etnográfico social de las colonias.

Hoy sentimos la herencia colonial y sus vetustos vestigios, en las costumbres que se impusieron hacen cientos de años: El menoscabo al derecho que tenemos sobre nuestros territorios, el empatronamiento, el tráfico de órganos que suplanta el tráfico de los encadenados, los fármacos arrobadores, el comercio sexual y el abuso a la niñez. Esta es la misión que se impusieron los cínicos extranjeros y con ella pretenden mantener descuartizada a nuestra patria.

El imperio y sus lacayos de rodillas encalladas, han estaqueado sus mojones con sus bombas y con la horca, en frente a la humanidad. Este pensamiento foráneo esta intoxicado por la radiación y la especulación. Ensayando sus métodos fascistas, solo nos ofrecen la división y la desintegración, para lograr conseguir hasta su luna fragmentada.

Pese a estos intentos neoliberales de salvaguardar la sociedad del rifle y la escopeta, pese a sus intentos por ensamblar el dique que contenga a los sectores sociales; El flujo esencial y nacional crece, confirmando la moral imbatible comunal - ética - cósmica de nuestros pueblos quechuas, aymaras y guaranis. Somos los constructores de un mundo nuevo ¡EL NUESTRO …el de la soberanía de la fertilidad!

¡La obstinación nuestra crece y se nutre del néctar vigoroso de nuestro inquebrantable anticolonialismo!

¡NACIONALIZACIÓN e INDUSTRIALIZACIÓN!

¡JALLALLA TAWANTINSUYO!