LOS
BÁRBAROS AL ATAQUE Y EL ORIGEN DE LA MEDIA LUNA

Alemania
tiene sobre sus espaldas uno de los grandes delitos de la humanidad: el nazismo
alemán y el fascismo italiano. La vieja Europa, alarmada, se organiza para
combatir este mal más criminal que el de Napoleón. Sin embargo, dentro la
misma Europa, antes de la conformación del estado Yugoslavo socialista del
Mcal. Tito, se encontraban los que apoyaban al eje liderado por la Alemania nazi y que creían firmemente en
la pureza racial: los ustacha croatas, camisas verdes.
Estos
despiadados paramilitares, liderados por Ante Pavelic, se dedicaban a asesinar
a los miembros de la resistencia anti nazi.
Los ustacha croatas, genocidas perseguidos por crímenes de lesa humanidad,
no fueron aceptados en ningún país del mundo, se les negó la entrada a lugares
como Paraguay o Argentina, habituales países receptores de genocidas nazis,
pero en Bolivia, país de maravillas, alcanzaron su refugio, es más, fueron
transportados bajo un esquema delineado por el imperialismo yanqui en la década
de los años 50, en el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario
(MNR), encontrando en Santa Cruz tierra de promisión.
Es
decir, llegaron con un pasado de crímenes, escapando de una Yugoslavia que
nacía al mundo bajo valores sociales, y se encontraron con la oligarquía cruca,
que entrañaba la ideología de Gabriel René Moreno, tradicional enemigo del
indio, admirador de la raza blanca, quien quiera que sea, con tal de que sea
blanco. La presencia de los croatas era un modelo de vida. De esta manera,
se incorporaron inmediatamente a la racista sociedad cruceña, destinada a
encabezar la alianza delincuencial perfecta, en medio quedaba el pueblo cruceño
enfermo, mal alimentado y humillado.
