DE TROPA DE “CAMBAS MAL OLIENTES”, A... ¿NACIÓN CAMBA?

Los Campas eran parte del gran Tawantinsuyo, que habitaban en las serranías del oriente, cuyos usos y costumbres de constante movimiento se confunden con la forma de vida descrita como “nómada”. Habiendo sido perseguidos por los misioneros jesuitas al no poderles imponer y adaptar otras formas de vida, tradiciones y hábitos, los Campas emigraron hacia otras tierras, huyendo así  de la política reduccionista de las famosas reservas, denominadas Misiones Jesuíticas. Los Campas, que sobrevivieron en un reducido grupo, murieron alejados de todo contacto con el naciente colonialismo gamonal, al presente se registra una comunidad muy pequeña de Campas en las selvas del Perú.

Los nuevos crucos orientales solían denominar a los muchachos de tez morena “tropa de cambas”o “cambas malolientes” como los insultos más grandes que se podían inferir. Más luego, como concesión a su racismo y a despecho de todo atisbo de dignidad, ellos mismos se dijeron cambas. Poco tiempo enarbolaron esa “humilde” condición de proceder de un pueblo del incario, ya que inmediatamente a la consolidación de políticas de alianza con sus pares de otras regiones, conformaron el nombre emblemático de su verdadero origen: el territorio de la nueva Media Luna croata.